FanFic

Algunos de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, podre unir mi vida al hombre de mis sueños, Edward.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

17. Locura en juego




"No es tan fácil ser niñera"
By LadyCornamenta


"El amor es el único deporte que no se interrumpe por falta de luz"



—¿Bella?

La joven Swan salió de su mundo y miró a Angela, que esperaba una respuesta. La muchacha suspiró, claramente molesta por el hecho de que ella estuviera perdida en su mundo… otra vez. Y no la culpaba. De hecho, ella también comenzaba a preguntarse cuándo dejaría de pensar en todo lo que había sucedido a principios de semana. Habían sido demasiadas emociones para su pobre cerebro.

Después de haber pillado a Alice y Jasper, había conseguido escabullirse sin ser vista. Todos sus pensamientos estaban tan enfocados en aquel particular hecho, que le resultaba realmente difícil concentrarse. Aquellas escenas de llamados de atención se habían vuelto terroríficamente frecuentes, sobre todo porque la joven Swan no podía dejar de imaginarse a Jasper y Alice, junto a un gran cartel luminoso que decía «cinco años de diferencia».

Bella detuvo sus propios pensamientos, repitiéndose a sí misma que ella no era la indicada para acotar nada al respecto.

- Discúlpame otra vez, Angie - suplicó la joven Swan - ¿qué me decías?

- Te preguntaba si ya tenías planes para las vacaciones de Navidad.

Bella la miró sorprendida, mientras ambas se acomodaban en una mesa de la cafetería.

- Ciertamente, no lo sé. ¡Falta casi un mes!

- Podríamos aprovechar para hacer algún viaje antes de de las fiestas, ¿no te parece? - propuso entusiasta - Si rendimos bien nuestros exámenes, por supuesto…

Bella volvió a observarla con cautela.

- ¿A qué se debe tanta emoción?

- Bueno, Ben pensó que sería una buena idea hacer juntos un viaje, y me dijo que te invitara. Me pareció una genial idea, ¿no crees? - habló rápidamente.

Bella se tomó unos segundos para procesar las palabras de su compañera, mientras buscaba la llave de su camioneta.

- Supongo que será divertido - sonrió la joven Swan - Pero recuerda que mi presupuesto no es muy amplio.

- Oh, no te preocupes. Haremos algo sencillo.

La joven Swan se tomó su tiempo para manejar hasta la casa de los Cullen, con aquella extraña sensación de volver a ver a Edward. Era realmente particular la nueva relación que compartían, que se basaba principalmente en miradas cómplices, encuentros furtivos y sobresaltos continuos. Era algo preocupante y Bella se sentía realmente mal por todo aquel misterio, pero no podía evitar pensar que era algo bastante excitante. Nunca había estado metida en algo tan emocionante y agradable como lo que tenía con Edward. De hecho, aquella era una de las tantas cosas en su vida que no había hecho nunca hasta que había conocido al joven Cullen…

¡Era tan difícil seguir adelante con sentimientos tan confusos!

Cuando llegó a la casa, Bella se sorprendió del silencio que reinaba en ella. Al haber conducido tan lento hacia allí, pudo adivinar que Esme ya había abandonado su hogar: después de todo, ya eran las dos y diez de la tarde. Con cautela, Bella dejó sus cosas en la sala y comenzó a inspeccionar las diferentes habitaciones, encontrándolas desiertas. Después de haber terminado con la planta baja, la joven Swan subió las escaleras. Su primera visita fue al estudio, donde efectivamente halló a Edward. El muchacho se encontraba sentado en la amplia mesa del centro, rodeado de libros y hojas.

- ¿Estás estudiando? - preguntó la joven, sorprendida.

El muchacho alzó la cabeza rápidamente y una sonrisa radiante se plasmó en su rostro.

- ¡Oye!, yo también tengo exámenes.

Con aquella sonrisa, se levantó y cogió a Bella por la cintura. La muchacha todavía encontraba ese gesto posesivo algo extraño, sobre todo porque siempre había intentado repeler a Edward cada vez que lo hacía. El joven agachó la cabeza lo suficiente como para que sus labios se rozaran fugazmente y Bella sintió en aquel contacto la confianza suficiente como para coger el rostro de su acompañante con timidez. Edward sonrió contra sus labios, envolviendo su cintura con los brazos y atrayéndola aún más contra sí.

- Esto es tan agradable - comentó el muchacho, hundiendo el rostro en su cuello.

Bella sintió un escalofrío cuando el cálido aliento de Edward acarició su piel.

- Lo sé - murmuró ella inconcientemente - pero está tan mal.

- Lo prohibido es tentador, ¿acaso no lo sabías?

Había un claro tono burlón en la voz del joven Cullen, al que Bella respondió con una sonrisa irónica.

- Ja.

- Ven, aprovechemos el poco tiempo que tenemos para nosotros.

Edward cogió de la mano a la muchacha y la guió hasta el piso inferior, donde ambos se desplomaron sobre el sofá de la sala. El joven pasó un brazo por los hombros de su compañera y ambos compartieron un leve silencio, mientras Edward buscaba el mando del televisor. Después de cambiar los canales por unos instantes, sin dejar nada en concreto, el joven de cabellos broncíneos interrumpió el mutismo, con entusiasmo:

- Este sábado es el partido de básquetbol de nuestra escuela - comentó, con una sonrisita sugestiva - Vendrás a verme jugar, ¿verdad?

Bella lo miró con una expresión de cariño y resignación. A veces parecía un auténtico niño.

- ¿A qué hora es?

El joven sonrió ampliamente.

- A las ocho de la noche - respondió - Puedes ir con Alice y mis padres. Estoy seguro que mi hermana se pondrá muy feliz.

Bella accedió y se dedicó luego a ordenar un poco la residencia, mientras Edward retomaba sus estudios. La realidad era que, si bien las cosas habían cambiado de forma inquietante, la joven Swan se sentía mucho más tranquila desde que Edward y ella habían dejado de tener una relación tan tensa. Era como si una pequeña parte de su vida se hubiese acomodado drásticamente. 

Sin embargo, todo había sucedido demasiado rápido y no podía evitar tener esos pensamientos llenos de incertidumbre cuando divagaba sobre lo que pasaba entre ella y Edward. ¿Qué era?, ¿qué harían con ello? Pero, sobre todas las cosas, habían algunas preguntas que la inquietaban muchísimo más: ¿qué haría el joven Cullen con todas esas muchachas con las que salía?, ¿podría evitar ella convertirse en una más?

- ¡Tierra llamando a Bella!

La joven Swan volvió a su mundo cuando vio a la pequeña Alice dando saltitos frente a ella, agitando sus brazos.

- ¿Dónde estabas?

Alice sonrió inocentemente.

- En casa de una amiga.

Bella se quedó unos segundos en silencio, con la pequeña observándola curiosamente. Aun no podía hacerse a la idea de lo que visto; el hecho de que ella y Jasper fueran algo más que amigos le parecía casi irreal. En un impulso de responsabilidad casi fraternal, la joven Swan murmuró confidencialmente:

- Alice, ¿podríamos hablar?

La muchachita asintió y, por su tono de voz, debió haber deducido que era algo privado. Cogió a Bella de la mano y la arrastró hasta su habitación, que fácilmente podría haber sido extraída de un cuento de hadas. Ambas se sentaron en la amplia cama, que daba la impresión de ser un lecho de flores en medio del país de las maravillas. Alice tenía bien merecido su nombre.

- Ya sé que lo sabes - comentó la pequeña, con una sonrisita, antes que la joven Swan tuviera la oportunidad de hablar - Sabía que no dirías nada.

- Disculpa, ¿qué? - Bella, definitivamente, no esperaba eso.

- Ya sé que sabes lo mío con Jasper - explicó Alice - Tus habilidades como detective dejan mucho que desear, Bells.

Frente a la sorpresa de la joven, la muchachita pasó a contarle la historia de aquel pequeño romance que compartía con Jasper Withlock desde hacía casi un mes. Alice parecía fascinada cada vez que hablaba de las cualidades de su compañero, y Bella pensó que, de tener que salir con alguien mayor, no había nadie que pudiera ser mejor para la pequeña. La muchachita también pasó a explicarle el por qué del secreto del romance y la joven Swan lo comprendió al instante. Supuso que, aunque la diferencia de edad le parecía descabellada, uno no elige por quién sentirse atraído. Ella lo sabía mejor que nadie.

- ¿Cómo haces? - soltó de repente Bella, en un susurro.

- ¿Eh?

- ¿No te hace sentir mal tener oculto lo que tienes con Jasper? - balbuceó, mirando a la confusa pequeña - Quiero decir, ¿no sientes como si en algún momento fueras a explotar?

Después de sus apresuradas palabras, Bella soltó un suspiro. Le pedía consejos a una nena de doce años. Era realmente triste. Estaba comenzando a cuestionarse seriamente su elección de carrera universitaria. Ella ya era patética de profesión, ¿para qué seguirse molestando en conseguir más títulos?

- ¿Algo que quieras contarme, querida Bella? - preguntó Alice, con una deslumbrante sonrisa.

- Antes, respóndeme algo - pidió - ¿no le tienes miedo a la diferencia de edad?

Alice sonrió y Bella se sintió pequeña a su lado. La joven Cullen parecía tener unos cuantos años más en aquel momento.

- Todos tenemos miedo, Bella. Siempre. No importa la edad, las diferencias o los problemas entre dos personas. Siempre tendremos miedo del amor.

Bella suspiró, mientras asentía pensativamente. A veces se olvidaba que ella no era ni la primera ni la última persona que tendría problemas de corazón. Tarde o temprano, todos tenían que lidiar con aquello alguna vez. Aunque dos personas fueran completamente hechas la una para la otra, nunca se librarían de los obstáculos y los miedos que el amor conlleva.

- Ahora - interrumpió Alice - ¿vas a contarme los detalles sobre tu reciente relación con mi hermano o tendré que averiguarlo por mi cuenta?

Bella miró a la pequeña con resignación. Ya había aprendido que nada se le escapaba a Alice Cullen.

Con el paso de los días, la complicidad con Alice se había vuelto bastante agradable. Aunque Angela sabía el secreto de Bella, las cosas eran distintas cuando hablaba con la pequeña: su mejor amiga y Ben eran la pareja perfecta, sin preocupaciones ni diferencias de por medio. En el caso de Bella y su pequeña confidente, en medio de su relación no sólo había problemas y miedos, sino que unas cuantas personas podían atentar contra el potencial romance.

- ¿Has pensado en Edward? - preguntó la joven Swan una tarde, mientras Alice tomaba el té con ella. El joven se encontraba en su práctica de baloncesto.

- Queremos tomarnos las cosas con calma y Jazz quiere hablar con él - explicó la muchachita - Edward entenderá, pero queremos estar seguros del rumbo que tomará nuestra relación.

La expresión en el rostro de Alice la hizo parecer muchos años mayor, a medida que las palabras salían de su boca con nostalgia. Bella se preguntó que cosas omitidas dentro de aquella historia estaban fuera de su conocimiento.

El sábado llegó rápidamente y Bella se sintió mucho más ligera al quitarse de encima al menos el peso de las clases. Después de una jornada de trabajo bastante tranquila en casa de los Cullen, Bella se dirigió al piso superior a cambiarse. Esa noche era el partido de básquetbol de Edward, por lo que se había llevado una muda de ropa adicional para llevar al evento. Sin embargo, cuando salió del cuarto de baño con unos tejanos y una camiseta negra, Alice la miró reprobatoriamente.

- ¡No tienes una camiseta del equipo! - chilló la muchachita - ¡Espera!

Minutos después, la pequeña apareció con una chaqueta con capucha, verde y blanca, con una especie de pino pequeño en el pecho y el nombre de la escuela. Alice se la tiró y la joven Swan la cogió en el aire. Extendió la misma para ponérsela y descubrió que, en la parte trasera, había un gran número siete bordado y destacaba el apellido «Cullen» en letras blancas.Mientras se la ponía la prenda de algodón, Bella sintió como el perfume de Edward se esparcía a su alrededor.

- Fue todo lo que pude conseguir - comentó Alice, con una sonrisita.

En el piso inferior, Esme se encontraba esperándolas. Ella llevaba una camiseta del equipo bajo un abrigo de lluvia negro y lucía una agradable sonrisa en su rostro. Invitándolas a salir, la señora Cullen cogió las llaves del auto y le pidió a Bella que no se preocupara por su camioneta.

- Podrás irte desde aquí después - aseguró amablemente, mientras cogía algunos paraguas- iremos en mi coche y nosotros te traeremos luego.

Bella asintió y corrió hasta el auto, escapando de la inminente tormenta que había comenzado esa misma tarde. Escuchó el llamado de Alice y se subió en la parte trasera del coche con la pequeña, que mostraba una sonrisa radiante. Evidentemente, cualquier tipo de evento multitudinario era emocionante para la menor de la familia.

Carlisle Cullen llegó a la casa antes que las mujeres salieran, después de una ajetreada carrera desde el hospital local hasta su hogar, a juzgar por su aspecto cansado. Fue bastante gracioso para Bella presenciar el cambio del doctor, dejando la bata blanca por una gorra del equipo, que le quitaba unos cuantos años. El matrimonio, vestido de aquella forma y con las sonrisas entusiastas que mostraban sus rostros, podría haber sido fácilmente confundido con una pareja de la universidad.

Los Cullen y la joven Swan no tardaron demasiado tiempo en llegar al Instituto Hadem Hall, ya que quedaba mucho más cerca de la residencia de la familia que el apartamento de Bella, o incluso que la universidad. La escuela estaba rodeada de un hermoso campo verde, con algunas farolas encendidas para la ocasión y algunos pinos diseminados por los alrededores. 

La gente circulaba por los terrenos con entusiasmo, encaminándose rápidamente al gran edificio donde se llevaría a cabo el evento.

Después de seguir al gentío e intentar huir de la intensa lluvia, la familia consiguió entrar al gran gimnasio de la escuela, donde una multitud vestida de verde y blanco se movilizaba, bulliciosa y alegre. Bella se sentó junto a la pequeña Alice, mientras sus padres se acomodaban del otro lado de la niña e intentaban quitarse sus empapados abrigos. Los asientos comenzaban a llenarse poco a poco, mientras la lustrosa cancha brillaba bajo los reflectores. La agitación y la emoción le recordaron a Bella a sus viejos días de secundaria y se encontró sonriendo involuntariamente.

- ¡Jazz, por aquí!

Ante el grito de la pequeña Alice, la joven Swan se giro. Jasper iba caminando hacia el grupo, con el cabello y una de las camisetas del equipo completamente empapadas, aunque con una radiante sonrisa. Se dejó caer en el asiento consecutivo al de Bella, mientras saludaba a la familia Cullen.

- Esperemos que den un buen partido - comentó el muchacho - ha venido mucha gente, incluso a pesar de esta terrible tormenta.

- ¿Tú no juegas? - preguntó la niñera de los Cullen, con el ceño fruncido.

- Oh, no, yo soy la parte lógica del grupo - comentó él alegremente - Lo físico les corresponde a Emmett y Edward.

Bella sonrió con ganas. Él estaba en lo cierto. Sus dos amigos no parecían ni de lejos tan sensatos y centrados como el joven Withlock.

Jasper se ofreció a conseguir al grupo un par de bebidas, mientras los señores Cullen se sumían en la tarea de saludar a otros padres, abandonando sus asientos por un rato. Alice pronto salió detrás de Jasper, por lo que la joven Swan se quedó rápidamente sola, observando la amplia cancha en la que en pocos minutos se llevaría a cabo el encuentro. 

Estaba mirando distraídamente la emocionada multitud, cuando una conversación llevada a cabo a sus espaldas le llamó la atención.

- Lauren estaba hecha una furia - comentó una muchacha de voz particularmente aguda - Parece que Edward la ha dejado.

- ¿Edward y Lauren han terminado? - preguntó otra joven con incredulidad.

- Así parece - respondió la primera - De hecho, me sorprende que hayan durado tanto, ¡Lauren es tan insoportable!

Las dos jóvenes rieron audiblemente.

- De cualquier manera, creo que ahora será un buen momento para tomar cartas en el asunto - siguió, y la joven Swan pudo imaginar que la muchacha lucía una sonrisa - ¡Edward Cullen está soltero!

- Oh, sí… y seguramente estará de casería.

Bella agradeció la llegada de Jasper y la pequeña Alice; aquella no era una conversación que quisiera seguir escuchando. Enterarse que Edward había dejado a una de las muchachas con las que salía era un alivio, y la joven Swan esperaba que hubiese hecho lo mismo con las demás. Sin embargo, ¿qué sucedía luego?, ¿acaso Edward Cullen sería sólo para ella? Sería sólo cuestión de tiempo para que las chicas comenzaran a tirarse sobre él… y el joven sólo podía decir que seguía soltero porque, por supuesto, ella le había pedido que mantuvieran oculta su relación… incluso cuando le hubiese encantado darse vuelta y gritar a aquellas muchachas que Edward era solo de ella.

Nuevamente, Bella se preguntó si era humanamente posible tener sentimientos tan opuestos y confusos dentro de una misma torturada mente.

- ¡Miren!, ¡allí están saliendo las porristas! —chilló Alice emocionada.

En algún momento, mientras Bella se perdía en su mundo, todos se habían acomodado en sus lugares y el gimnasio, mágicamente, se había llenado. Aún sobre el sonido de los truenos y la lluvia que repiqueteaba sobre el techo, las porristas hicieron un baile fenomenal. Bella pudo divisar a Lauren, que se encontraba al frente de la cuadrilla y se movía con gracia y sensualidad. Acabado el baile, mientras las muchachas aplaudían, el equipo salió a la cancha, encabezado por Edward. Bella sintió que la respiración se le cortaba momentáneamente, cuando lo vio sonreír al público, enfundado en aquel uniforme blanco. No era una sonrisa del todo sincera, pero parecía muy seguro de si mismo.

- ¿Lauren acaba de darle el dedo a Edward? - susurró Alice, inclinándose sobre la joven Swan para hablar con Jasper.

El joven rió entre dientes.

- Así parece - comentó él - Edward y Lauren terminaron la semana pasada y digamos que, bueno, no fue exactamente una separación… amigable.

Alice miró a la joven Swan con una sonrisita pícara, antes de volver a enfocar su vista en la cancha.

Después de un cálido recibimiento al equipo local, los jugadores del Mooreland Hill salieron a la cancha, vistiendo un uniforme verde oscuro con inscripciones blancas. Todos eran muy altos e incluso había muchachos que hacían ver a Emmett como un joven de estatura promedio. Mientras los jugadores avanzaban, Bella escuchó un grito ahogado y se volvió para observar a Jasper.

- ¿Ese es James? - preguntó, incrédulo.

- Así… así parece - murmuró Alice, confundida.

- No puedo creerlo - susurró Jasper ausentemente - ¡Ahora comprendo todo!

- ¿De qué hablan? - inquirió Bella.

Su pregunta fue inoportunamente interrumpida por el sonido de los altavoces, donde el relator comenzó a anunciar los detalles del partido. James Adamson era el capitán de Mooreland, según la voz del altoparlante, un joven alto y rubio bastante parecido a Jasper. Él y Edward estrecharon sus manos y la joven Swan pensó que, en realidad, podrían estar jugando un pulso y nadie hubiese notado la diferencia.

El partido comenzó y la tensión era claramente palpable en el aire. Los vítores se entremezclaban con los gritos; también podían verse muchas personas que, simplemente, estaban en silencio y con la vista fija en el partido. La joven Swan formaba parte de este último grupo, siguiendo el balón constantemente y deteniéndose de forma ocasional cuando el portador del mismo era el capitán del Hadem Hall.

El encuentro marchaba bien y los locales se encontraban seis puntos arriba de los visitantes, con numerosas anotaciones de Edward e increíbles bloqueos por parte de Emmett. Sin embargo, antes que el segundo cuarto finalizara, sucedió algo que conmocionó a todo el público. El tal James, en un intento realmente sucio de quitarle el balón a Edward, lo golpeó de un costado y consiguió apartarlo de su camino bruscamente. El joven Cullen cayó al suelo y, en vez de levantarse rápidamente, se quedó allí, con el rostro contraído en una extraña mueca. 

Todo el público se puso de pie, consternado, mientras el muchacho se llevaba la mano a su muñeca derecha. Alguien se acercó a asistir a Edward, mientras el árbitro iba a buscar a James para sancionarlo. A un lado de la cancha, por otra parte, los árbitros auxiliares y numerosos miembros del equipo local intentaban frenar a Emmett, que parecía querer arreglar las cosas con Adamson con sus propias manos.

Edward lucía realmente cabreado cuando el entrenador le pidió que fuera a sentarse al banquillo y, en vez de obedecer, alejó a quienes intentaban ayudarlo, pateó una botella de agua que se interponía en su camino y salió del gimnasio por una puerta que debía dar al exterior del instituto. Todo el mundo se sumió en un profundo silencio, mientras los jugadores y los directivos intentaban solucionar el caos que había quedado en la cancha. La joven Swan se quedó observando la puerta por la que Edward había desaparecido con consternación. ¿Estaría bien?

- Seguramente habrá ido a los vestuarios - comentó Jasper, cerca del oído de la joven Swan - Él y la enfermera de la escuela no tienen una buena relación.

Bella lo observó, confundida.

- Es una puerta verde y un cartel indica que son los vestuarios masculinos - prosiguió el muchacho - Deberías ir a ver como se encuentra.

La joven Swan asintió lentamente y luego se levantó con rapidez. Se quedó unos segundos estática en su lugar, y de sus labios salieron involuntarias y rápidas palabras:

- Necesito ir al baño.

No le importó realmente cuando Esme le gritó que estaba tomando el camino incorrecto. Simplemente siguió con su caminata y consiguió, por el costado de las tribunas, abrirse paso hasta las puertas que daban al exterior de la escuela. Cuando salió, una espesa capa de fuerte lluvia se presentó frente a sus ojos y decidió ponerse la capucha de la chaqueta, antes de echarse a andar por la hierba y el barro. Corrió bajo el agua con todas sus fuerzas, a través de lo que parecía ser una cancha de futbol americano bajo grandes reflectores, buscando los vestuarios.

Sin embargo, antes que pudiera alcanzar su objetivo, todo quedó sumido en una profunda oscuridad en un abrir y cerrar de ojos y algunos gritos se escucharon desde el gimnasio.

La joven Swan no sabía exactamente que hacer, allí, de pie en medio de la cancha de la escuela. Con preocupación y cierta incertidumbre, rebuscó en sus pantalones y cogió su teléfono móvil, con el fin de iluminar el camino, incluso aunque fuera sólo con aquella luz mortecina de la pantalla. La muchacha siguió caminando rápidamente bajo la copiosa lluvia, hasta que finalmente encontró la puerta que Jasper le había descripto. La empujó cautelosamente y se adentró en la habitación con cuidado.

- ¿Edward?

- ¿Bella? - preguntó la voz del joven en la oscuridad - ¿Bella, eres tú?

La muchacha siguió avanzando hacia el lugar de donde provenía la voz, chocando con varias cosas en el camino y murmurando inaudibles improperios. Pronto la luz de su móvil iluminó los ojos verdes de Edward, que se encontraban adornados por un profundo ceño fruncido. Su expresión se relajó un poco cuando pudo ver a Bella a través de la escasa iluminación, aunque no lo suficiente.

- ¿Qué haces aquí? - inquirió el muchacho - ¿Ha habido un apagón?

- Así parece… - murmuró la muchacha - ¿Estás bien?

La joven Swan tocó suavemente la mejilla de su acompañante, que se encontraba realmente cálida en contraste con su piel. Luego sus manos se dirigieron a su entrecejo, en un intento de hacerlo quitar aquella cara de contrariedad. Evidentemente algo de lo que hizo funcionó, ya que el muchacho relajó aún más su expresión y puso su mano sobre la de Bella, acariciándola gentilmente.

- Ahora estoy mucho mejor.

- ¿Cómo está tu muñeca?

- Duele como el demonio… - murmuró él - pero, créeme, no será un problema. Ser hijo de un doctor tiene sus ventajas.

La muchacha rió suavemente.

- Ya lo creo.
Edward cogió a su acompañante por la cintura y la atrajo contra su cuerpo sólo con su brazo izquierdo. Bella se contentó con la sensación de calidez que le generaba el cuerpo de su acompañante mientras lo abrazaba delicadamente.

Ambos compartieron un beso lento y agradable. Edward se encontraba recostado sobre la pared, por lo que Bella se dio el lujo de apoyar todo su peso sobre él, mientras sus manos se dirigían a su cabello. El muchacho ni siquiera se molestó en quitarle la capucha y la acercó más a él, levantándola levemente del suelo. Ambos se encontraban tan ensimismados que, cuando la luz volvió, se llevaron un pequeño sobresalto. Luego estallaron en sonoras carcajadas, hasta que Edward pudo observar a su compañera.

- ¿Eso que tienes puesto es mi chaqueta? - susurró, con sus narices rozándose levemente.

- Ajá - respondió Bella, con una tenue sonrisa dibujándose en sus labios.

- Oh, eso es increíblemente sexy - apuntó él, para luego volver a cubrir su boca con la suya.

Chocaron con otra de las puertas del vestuario y contra uno de los bancos también, pero siguieron besándose como si la vida se les fuera en ello. Bella hacía un gran esfuerzo por acallar aquellas conversaciones en su mente que le gritaban millones de cosas. Había un vocecita aguda en particular que le parecía realmente insoportable, sobre todo porque reunía las palabras «Edward» ,«soltero» y «cacería» en la misma frase. Los cálidos labios de Edward eran una buena distracción, pero estaba comenzando a cuestionarse si serían suficientes para acallar todos esos comentarios mordaces dentro de su cabeza.

- ¡Edward Cullen!, ¿¡qué demonios…! - chilló una voz femenina.

Bella se quedó de piedra contra los labios de su acompañante. Ella estaba imaginando cosas, pero esa voz no había sido una alucinación, ¿cierto?

Oh, oh.

5 comentarios:

angela dijo...

poorr finn..!!! me encantoo... deoxxque capitulazoo.. me gusto mucho lo del juego.. jeje y que Bella fuera buscarlo aff me encantooo cuando llego al vestuario de hombres.. de verdad que buen capituloo amigaa.. me voy a morir esperandoo el proxiimoooooooo pliss publica prontico.. te kieroo

Cruz de plata dijo...

omg!! quien llego? Lauren? !!!! me gusto mucho este capitulo y me encanta la actitud de Alice :) espero que entre ella y Jasper termine todo bien, igual para Edward y Bella, me encanta que esten juntos, pero no creo que su secreto dure mucho...
Cuiidate, espero el proximo capitulo ;)

Koko Cipriano dijo...

OH POR DIOS! Quién habrá llegado, será Esme o... o Lauren, Ay Dios! Ahora si las cosas comienzan a complicarse, Me encanta!

Saluditos desde Colombia

Lilian dijo...

wowwww me encantooo!!! O_O qien sera qien sera q ganas de saberlooo >.< jajajaja xD me encantooooo!!!! jajaja un besitoo wapisimaaa!!!

Erzébeth dijo...

Me ha encantado, pero no sé si podré soportar la espera del próximo capítulo. Por favor publica pronto.